miércoles, 19 de agosto de 2026

El mal consejo

A veces nos puede parecer una solución acertada a algo que no nos atrevemos a afrontar. Una tercera persona influye en la relación de otras dos. El mal consejo asesina la experiencia y creer evitar posibles riesgos, apagar los miedos, el desasosiego. Se trata de usar a una persona como un objeto, ahora te pongo aquí, ahora te quito, ahora te uso, ahora te evito. Después se busca la excusa perfecta pero, oh, qué mala suerte, solo suena bien en nuestras cabezas. Sabemos que estamos haciendo mal porque no es una cosa sino una persona con alma y corazón, un ser sintiente, pero insistimos en este error, el mal consejo, queremos que nos libere, no queremos confrontar, ni descubrir qué sentimos en realidad, no vaya a ser que el mal consejo se desintegre y tengamos que arriesgar, tengamos que vivir algo nuevo, sufrir, amar, sentir este dulce palpitar, este bello latir que es vivir en amor y amar para vivir. Y el mal consejo nos deja con mal cuerpo, sumidos en la rutina, pensando, alguna vez, en los si hubiera de la vida, momentos que no volverán, experiencias fallidas. Podía haber sido todo, pero sólo queda herida.

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