domingo, 20 de septiembre de 2026

Tú mismo

Empieza a ser tú mismo cuanto antes. La vida no espera, sólo pasa. Deja de esconderte, de disimular, de parecer alguien que no eres. No intentes caer bien a todo el mundo, eso no es posible y acaba pasando factura. Descúbrete, conócete y ámate. Luego, poco a poco, ya irás mejorando si es necesario. Si no te amas a ti mismo no puedes amar a nadie. Deja de darte cabezazos en la misma pared y de tropezar en la misma piedra siempre. No es que la gente te engañe o te mienta siempre, también eres tú quien los atraes y los eliges. No se puede estirar una relación en el tiempo si no funciona desde el segundo día. Hablar de lo que pasa y de lo que sientes es necesario y, a veces, soluciona muchas cosas; los malentendidos se diluyen, los errores se ven y se rectifican. Hablar es muy importante. Si no se hace, entras en un bucle o patrón o como quieras denominarlo y, más o menos, siempre te ocurrirá lo mismo, con diferencias mínimas en detalles sin importancia. Pero piensa que ser uno mismo no es decir yo soy así y ya está. Hay que corregirse, perder los miedos infundados, tener empatía, saber pedir y, sobre todo, saber dar. El amor es ofrecerse. Pero recibir sin amor, con engaños, es robar; robar la vida y el tiempo del otro. Por eso siempre hay que hablar con total sinceridad. El amor es siempre el mismo, sólo hay que saber bucear en él y ser uno mismo.

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