Cualquier cosa puede ser interesante, eso depende de cada uno. Y en un acto de humildad en el que apenas me reconozco, bajaré un escalón más, y adoptaré todo aquello que me suene interesante, para moldearlo con mi intelecto, transmitirlo con mis dedos en pleno tecleteo, donde un sonido maquinal se transforma en fenomenal, y ahí es donde lo interesante empieza a sonar, y la música de la comunicación fluye y se expande, generando un baile vital del que todos formamos parte.
sábado, 25 de julio de 2026
Deseos infinitos
Alguien dijo una vez que somos seres finitos con deseos infinitos. Parece una tontería pero ahí es donde comienza nuestra contradicción. Mortales que no quieren hablar de la muerte, deseamos infinitamente para sentirnos inmortales. Luego, en el lecho de muerte, lloramos como criaturas desconsoladas porque nos damos cuenta de que apenas hemos vivido, de que la vida que hemos vivido ha sido prefabricada por otros, de que nuestras decisiones ni siquiera fueron nuestras, pues deseábamos cosas que luego rechazamos, elegimos cosas que no queríamos, en definitiva, tuvimos una vida que no fue la nuestra. Por eso creo que hay que desear poco pero bien. Ir en busca de lo que se desea y dejar de buscar excusas que se amolden a nuestros caprichos momentaneos. Desear con sinceridad y con amor hará que evitemos el error. Los deseos infinitos son como un pozo sin fondo y, sin embargo, nosotros estamos llenos de límites, muchos impuestos, eso sí, aprendidos con disciplina en nuestra vida social y familiar. Y preferimos no disgustar al entorno, no dar qué hablar, que ser felices. El deseo infinito es propio del adicto y, tristemente, ahora, gracias a las redes sociales, adictos somos casi todos. Adictos, manipulados, borregos aunque, gracias al autoengaño, creemos ser normales, estar bien informados y que nadie nos manipula. Ah, y que siempre hacemos lo que queremos,a pesar de nuestros desos infinitos.
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