viernes, 31 de julio de 2026

Eternos vagabundos

Siempre en busca de una seguridad engañosa, nos vendemos al mundo como seres de luz cuando nuestro corazón es un cristal oscuro. Un golpe emocional nos baja del pedestal social al que creíamos haber ascendido. Todo lo que eras ya no existe. Las apariencias se han hecho añicos, el ego se ha diluido en el asfalto de un nuevo error aún no asumido. El yo llora como un niño de pecho que aún no ha comido. Las lágrimas se secan en tu rostro. Tu piel, ahora salada, recuerda al mar que pertenecías cuando eras un eterno vagabundo. Tu conciencia se expande y tu corazón imprime el ritmo de una canción que cantan al unísono todos tus poros.

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