Cualquier cosa puede ser interesante, eso depende de cada uno. Y en un acto de humildad en el que apenas me reconozco, bajaré un escalón más, y adoptaré todo aquello que me suene interesante, para moldearlo con mi intelecto, transmitirlo con mis dedos en pleno tecleteo, donde un sonido maquinal se transforma en fenomenal, y ahí es donde lo interesante empieza a sonar, y la música de la comunicación fluye y se expande, generando un baile vital del que todos formamos parte.
miércoles, 23 de septiembre de 2026
En el mismo momento
Sí, en el mismo momento que naces mueres. Y en el mismo momento que mueres naces. En ese lapso de tiempo intermedio, en ese no tiempo, todo debe borrarse. Siempre ha sido así. No debe quedar rastro porque todo debe volver a repetirse de una u otra forma. A veces tengo la sensación de que hay situaciones que ya las he vivido, me resultan familiares y no sé por qué, porque, en teoría, son nuevas, o eso creo yo. Pero no, no lo son. Todo se repite. Puede que cambies de país, de cuerpo, de época, pero lo esencial se acaba repitiendo. Todos tenemos un camino y en ese camino hay una piedra donde siempre tropezamos. No se puede no tropezar; es la salsa de la vida. Y esa piedra con la que tropezamos, la pusimos nosostros antes de nacer para poder tropezar al morir y al volver a nacer. Es difícil salirse del bucle cuando te cambian el decorado, cuando cambias de cuerpo. En el mismo momento que mueres, te das cuenta de lo fácil que era esquivar la piedra. En el mismo momento que naces, lloras aterrado porque sabes que te encontrarás esa piedra. La piedra que tu pusiste. La piedra que te acompña a todos lados. En el mismo momento que te das cuenta de todo esto, desapareces para siempre. Y la piedra sigue ahí. Puede, incluso, que la piedra seas tú.
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