domingo, 27 de septiembre de 2026

Lo que nadie más ve

Hoy encontré la respuesta que buscaba a mi actual situación en la frase de un libro que estoy leyendo: busca lo que tú percibes y nadie más ve. Más que una respuesta es un camino. Debo seguir el camino de lo que nadie más ve. Otra vez he de conseguir que mi mundo interno colonice con suavidad y respeto a mi mundo externo. El brillo de mi mundo, la esencia que he ido perdiendo con los años y con el desgate de formar parte de un sistema podrido que solo sirve para anular individuos y destruir fantasías, ilusiones, sueños, posibles realidades de maravilla. Por eso me uno con devoción y gozo a lo que nadie más ve. Y una cancion hace bailar a mis ojos que se posan en un libro que hace unos días andaba buscando y ya no sé por qué. Abro el libro y hay unas hojas escritas por mí. Las leo. Lloro. Me seco las lágrimas y comienzo a sonreír. Parece que mi yo del pasado ya suponía lo que podría pasar. Ni siquiera me acuerdo de cuándo escribí esas líneas. Y tampoco tiene importancia. Paracen que fueron escritas para este momento exacto. Yo, en vez de adelantar acontecimientos, adelanto textos que se acabarán haciendo realidad. A veces uno no sabe por qué razón escribe lo que escribe y, al instante siguiente, se cree un dios. Así de cambiante es la vida. Las respuestas vienen cuando ellas quieren. A veces, cuando una persona desaparece de tu vida, ves todo el mundo que podría haber sido, todas las historias, toda la vida que podría haber tenido con esa persona que se fue, que murió, que decidió no relacionarse contigo. Y en ese posible mundo paralelo que consigues ver, te das cuenta de que sois felices. Porque allí no decidió el orgullo, el control, las ganas de dominar la situación. Y la felicidad del otro mundo puedo sentirla en este porque percibo lo que nadie más ve. Podrá ser catalogado de locura, pero para mí es la única cordura posible.

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