jueves, 24 de septiembre de 2026

Potosí

A veces, cuando no me encuentro bien,, y voy rumiando sobre el mismo problema, que da igual que tenga solución o no, la mayoría de veces no la tiene, pues es una situación pasada y, en realidad, no busco solución sono explicación a lo ocurrido; pues, a veces, viene una frase propulsada por una energía liberadora a salvarme del entuerto donde me he metido o, mejor, donde me han empujado. Esta vez ha sido una frase de mi madre que hacía años que no recordaba: vales un potosí, hijo mío. ¿Cómo ha llegado esa frase hasta mí? Mi madre la ha susurrado en mi pensamiento, luego ha sonreído, me ha agarrado la cara con delicadeza y ha estampado uno de sus maravillosos besos, un beso de recompensa, de gratitud, de admiración, un beso de amor desde donde quiera que se enuentre. Pero sus besos siempre llegan en el momento oportuno, esa siempre fue su magia. Alegrarte la vida con sencillez. con una tostada, con un trozo de pimiento crudo, con una fruta jugosa, con el comienzo de un sueño, con abrazos y besos. Mi madre era el potosí que yo he heredado.

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