viernes, 8 de marzo de 2024

Pegado a ti

Me siento, hermanado, como formando parte de tu cuerpo. Pegado a ti, nuestras almas entrelazadas, adheridas, tus palabras provocan siempre mi alegría. Pegados, sí, como si fuéramos una sola vida, absorbo tu ternura, la digiero, entra en mí, se aposenta en mis tuétanos, soy feliz. Camino con otra mirada por la vida desde que sé que estoy pegado a ti. Tal vez ahora vea con tus ojos o sea el corazón el que me da la visión por eso veo con deleite todo lo que tu pasión me ofrece. Pegado a ti en el sentimiento, pegado a ti en el pensamiento, una nueva forma de sentir estoy sintiendo y, mi pensamiento, cooperante, ya no es como el de antes. Todo ha sufrido una metamorfosis, el mundo ha perdido una capa de oscuridad gracias a tu luz que me da el conocimiento necesario para hacerme revolucionario y disfrutar del amor en un nuevo estadio. Pegado a ti quiero estar, nuestras pieles en contacto, mis manos descubriendo todos tus rincones y, las tuyas, pintando un cuadro en cada uno de mis poros. Pegado a ti quiero vivir igual como lo estoy soñando.

Formas de interrupción

Son las que busco a diario. Interrumpir el sistema, no como evasión, o, por lo menos, no exclusivamente. Interrumpir la monotonía de la vida, con una buena lectura, escribiendo un pequeño texto transformador, haciendo y compartiendo el arte, cooperando con amigos en busca del amor auténtico, reduciendo la rutina a su mínima expresión. Haciendo una comunidad amoroso artística en esta revolución del amor en la que tenemos que zambullirnos. Interrumpir la prisa con meditación y calma, interrumpir el consumismo sin sentido con el sosiego y el placer de la lectura que nos transforma y nos transporta a una nueva era, a un nuevo mundo, a una nueva forma de vivir con actos más profundos. Interrumpir el tráfico, interrumpir la discusión, interrumpir la tormenta con una sonrisa, con un baile alegre que dinamiza nuestra vida en común, interrumpir el capitalismo, el ego, el ser uno mismo, interrumpir al individuo para formar un grupo compenetrado del que somos una ínfima parte. Ser un grano de amor en la conciencia del mundo e interrumpirlo todo por un segundo.

miércoles, 6 de marzo de 2024

Lo que nos pasa

¿Somos lo que nos pasa? Un accidente constante, improbabilidades esporádicas insertadas en una rutina prefabricada que, supuestamente, hemos elegido para fluir con el mundo que criticamos a diario porque no nos gusta aunque a veces nos maraville. Yo soy el que soy, pero soy también el compañero que me critica, el jefe que me putea, el desconocido que me acosa en las redes sociales hasta que me harta y lo bloqueo, las personas que me agradecen mi existencia, soy tantas cosas que a veces creo que nada está pasando y, por tanto, nada soy. Soy la prisa que me encorre, la pereza que me engatusa, las ganas que me invaden, el absurdo que me envuelve, una parte minúscula de un planeta que se auto destruye, un átomo en el capitalismo que agoniza y bombardea, soy destrucción, soy marea, soy una mosca en un planeta de mierda, y revoloteo, atolondrada en mis tres días de fiesta, de vida, y no sé nada aunque me dé ínfulas de saber de todo. Lo que me pasa es algo así y también el amor. Soy un ser que ama porque el amor me descubre la vida que no estaba, la vida soñada. El amor es la improbabilidad esporádica insertada.

Las personas que fui

A veces me sorprenden los reencuentros con personas que hace años que no veía. Ellos recuerdan a otra persona. Si hace diez años que no te veían, esa década no cuenta para ellos y, en una década, tú ya eres otra persona. Puede que ya no bebas alcohol, ni fumes, e incluso que folles poco, por lo menos no tanto como antes; es lo que tiene la edad. Puede que, incluso, ahora estudies y, hace diez años, ni siquiera trabajabas. Tal vez ahora estés soltero o tenga dos parejas y seis hijos, diez años dan para mucho. Uno no percibe sus propios cambios, siempre son los demás los que los ven. Por eso los reencuentros sorprenden. Yo a veces me sorpendo porque los demás no han cambiado nada y eso hace que te veas a ti mismo como un estúpido. Los recuerdos también te muestran las personas que fuiste. Una carta, un regalo, un libro que desentierras con una dedicatoria que no entiendes, un poema que te parece escrito por un idiota y ves que lleva tu firma, otro texto que te asombra, con la misma firma pero con trazos desquiciados, lo lees y no sabes ubicarlo en tu vida porque el único recuerdo que queda es ese texto. Un niño en una extraña pose en una foto que te mira con desparpajo, el mismo niño que se esconde en tu interior, agazapado, esperando su oportunidad para salir, para jugar un rato, para seguir soñando.

martes, 5 de marzo de 2024

La realidad sostenida

A veces todo se hace inaguantable, incluso teniendo esporádicos momentos de felicidad construida con esfuerzo y mucha imaginación. La realidad nos supera y la evasión nos espera a la vuelta de la esquina con nuestra dosis diaria de auto engaño. Pero un día descubres el amor. Al principio titubeas, no sabes si creértelo, no sabes si sentirte mejor, pero la semilla del amor va creciendo, tanto y, sin apenas darte cuenta, hay una estructura, un armazón que sostiene todo tu mundo, toda tu realidad sotenida por el amor. Y lo que antes era inaguantable se ha transformado en amor a la realidad, como si la actitud ante la vida fuera reversible, todo lo insoportable ahora es encomiable, somos el faro de nosostros mismos y, gracias al amor, nos conocemos mejor. Los enfados duran menos y la tristeza se mitiga antes pues el amor nos transformó en gigantes.

Soy tu poema

Para que me leas, no con miradas furtivas y altaneras sino con caricias, para que provoques mis albricias y yo te devuelva la alegría con estos versos cada día, para que sueñes que el verso es un beso, para que rimen mis manos con tu cuerpo. Soy tu poema de cabecera, y tú eres lector y metáfora, amor, anáfora porque soy tu poema. Mis versos te desnudan, un pareado y estoy a tu lado, es la magia de las palabras y el hechizo que conllevan, la dulzura que contienen la voy a escanciar a tu vera. Pronúnciame o léeme en silencio, hacia ti camino lento, un paso con cada sílaba, un sueño con cada verso. Vístete con mis rimas pero vístete por dentro pues desnudo quiero verte para recitarte mis besos, revelarte lo esencial, que la vida es un misterio y el amor que te regalo romperá mi cautiverio. Soy tu poema de amor que, con rima o sin ella, apaciguará tu dolor y, tal vez, si descubres el sentido quieres estar conmigo y compartir el amor y, así, seremos poema los dos.

Arte natural

Poesía entre beso y beso, un poema con besos en vez de versos. Una pintura en el lienzo de tu cuerpo y los pinceles, mis dedos. Dibujar con mis labios los sentimientos que tengo en la piel que te envuelve. Juntar los aromas esenciales y hacerlos fenomenales. El arte natural hecho con caricias, con susurros que riman, con besos que pintan la vida con tinta invisible que permanecerá en el recuerdo del amor, en la memoria del corazón. El arte natural de quererte estés donde estés, de amarte sin que tengas que corresponder, porque así es el arte, a veces se entiende y, otras, no se puede entender, sólo se disfruta, se vive, se aprecia lo bello que hay en él. Las yemas de mis dedos en tu piel descubrieron un tesoro y dejaron otro: descubrí tu magnífica desnudez y entre tus poros dejé escrito el amor que guardaba desde niño esperando encontrar a quien se lo pudiera ofrecer. Ahora tu cuerpo es una doble obra de arte, de arte natural que brilla y refulge al desnudarte. Mis dedos han aquirido un nuevo tono, la sabiduría de haber escrito sobre el amor en el propio amor y de la mejor manera posible, con el tacto que perdurará en tu piel, el recuerdo con sabor a miel que en tu corazón aguarda más arte natural para sentirte plenamente vivo, para volver a estar conmigo.