miércoles, 31 de enero de 2024

Mirarte es lo primero

Cuando por fin esté a tu lado lo primero que haré será mirarte. Un buen rato contemplándote, mirarte hasta que el cruce de nuestras miradas sea un río, y nadar hacia ti con mis ojos. Hablarte sin mover los labios, dialogando nuestros rostros. Mirarte hasta ver tu alma y descubrirme en ella desnudo, entrelazado a tu cuerpo, siempre juntos, siendo tu sombra. Mirarte los pensamientos, darles luz con mi corazón y brillo con mi lengua. Y mientras te estoy mirando, proyectar el futuro en la mirada, nuestros cuerpos amándose, nuestras bocas sedientas, la tuya de mí, la mía de ti, hablándose en un beso donde nuestras lenguas bucean al ritmo de un deseo que se acrecienta. Mirarte todo, intensamente, y tú sintiendo mi mirada como dedos silentes que acarician con una levedad provocadora, excitante, lentamente de manera persistente y constante. El calor de nuestras pieles crece, sólo ha pasado un instante pero nos hemos amado eternamente. Mirarte, mirarte como nunca lo ha hecho nadie, con la seducción del mejor de tus amantes. Mirarte como si fueras tú, como si fuera antes, mirarte ahora y siempre, desnudarte con los ojos, tocarte, amarte.

martes, 30 de enero de 2024

La historia se repite

Porque nos creemos únicos. No avanzamos. Todo lo que ha ocurrido antes no nos ha enseñado nada, nuestro insulso orgullo es incapaz de digerirlo. El error nos atrapa, nos atrae, sabemos que está mal, pero vamos hacia él. Primero es por falta de experiencia; luego, sólo estupidez. Aprendemos a amar demasiado tarde. Acabamos casi todos cantando la misma canción: si hubiera, si hubiera... Ser humano es cometer errores, nos repetimos. Puede ser, pero no siempre los mismos. No todo está al alcance de nuestras manos, pero lo peor, siempre, es mucho más fácil conseguirlo. La naturaleza me ha enseñado que llegar a lo simple, tal como es el ser humano, requiere recorrer un arduo camino. Sí, la historia se repite. Si la historia se repite es porque todos somos muy parecidos. Capaces de lo peor y de lo mejor, ese es el dilema de nuestras vidas. Hay que elegir en un mar de dudas constantes. Hay que sufrir para amar. Todo lo bueno necesita esfuerzo, así sabremos valorarlo como se merece. El tiempo nos desgasta y, con suerte, aprendemos algo. La amistad y el amor, siempre, el mejor regalo.

Eso que dices

El dios que creaste nos separa. Su paz y amor no es tal pues nuestra vida desgasta. Y a ti no te gusta escuchar estas palabras, las llamas "eso que dices", y me miras con desprecio, hay violencia en tus palabras. ¿Dónde está el amor de tu dios ahora? Te lo repito, el dios que creaste nos separa. Puede que tu divinidad crezca, pero tu humanidad se esfuma en esta mezcla de creencias que haces en la tierra. ¿Dónde está tu prójimo, dónde tu paz de mierda? Envuelves tu discurso en una mentira suculenta, que engaña al inexperto y manipular es su ciencia. Tu fe es el profiláctico de la verdad, la agonía del planeta. Comulgas con el capital mientras se pudre nuestra tierra. Las almas se secan cuando el amor no es real. "Eso que dices", me repites tarde o temprano siempre que me ves. "Eso que dices" será tu perdición, me escupes desde tu pedestal. Y no puedes estar más equivocado.

Fantástico deseo impronunciable

Veo tu cuerpo en la foto y me enamoro ipso facto. En mi imaginación cobras vida, te desnudo con los ojos, te visto a besos hasta que mis labios están rotos. Con una fina túnica de caricias cubro tu cuerpo, una, dos, mil veces un millón. Y el fantástico deseo impronunciable se cumple varias veces. Suena música en mis venas cuando quito las cadenas a mi imaginación. Me desentiendo de los ritos sociales, prefiero que nos amemos como animales. Oigo tu nombre y mis latidos responden. Veo tu rostro y mis ojos se encienden. Escucho tu voz y mi sexo se humedece. Fantástico deseo impronunciable que acontece en mi cabeza, pronto dejará de ser rareza y, entre la maleza, en la cama, en cualquier parte, con nuestros cuerpos haremos arte. Fantástico deseo impronunciable que a mi puerta llamaste a escondidas, hoy gritas a la vida lo que antaño callaste y, quién sabe, quizá pronto sea capaz de pronunciarte.

lunes, 29 de enero de 2024

Jardín de calma y sabiduría

Cada vez que leo me imagino en un jardín tranquilo, con muchos colores y algún que otro pío-pío. Desde lo más profundo de mis tuétanos se acerca una música que incita al sosiego. Este jardín perfumado con el recuerdo de almas cándidas posee la temperatura idónea para el concimiento. Aquí se conversa, se medita, se lee y, sobre todo, se escucha. En este jardín oigo tu voz, pero también oigo tu piel, tus miradas, tus silencios, oigo tus pensamientos cuando estás lejos, cuando piensas en mí, oigo el amor en el firmamento. Las plantas traen noticias de tus sentimientos, el mundo habla todos los días en este jardín de calma y sabiduría. Los rayos de sol me dan el calor de tu amor que baña toda mi piel como una caricia perpetua. Los sueños aparecen sin dormir y la imaginación es brisa que zigzaguea entre las flores, dando majestuosidad a sus colores. Las plantas cantan a la vida, los pájaros al amor, se crea una sinfonía multicolor en este jardín de alegrías y sonrisas en flor. Las páginas de los libros que se leen en el jardín se impregnan de múltiples aromas haciendo del conocimiento un placer intenso para todos los sentidos. No hay prisa porque no hay tiempo en este jardín de conocimiento, sólo calma, sabiduría, amor y alegría.

No podía dormir

He pasado muchos años creyendo que no recordaba los sueños, cuando la realidad era que no dormía. Tengo cincuenta y ocho años y llevo cincuenta sin dormir. No me di cuenta hasta ayer. A los ochos años de edad ocurrieron dos cosas. Me enamoré sin saber qué era exactamente y un amigo del colegio, con el que cazaba mariposas, murió en un accidente en un lago. Yo seguí haciendo vida normal. Por las noches me iba a la cama pero mis ojos se mantenían abiertos. Aprovechaba para dar rienda suelta a mis fantasías. A los dieciseis le dije a un amigo que llevaba ocho años sin dormir y se echo a reír; no me creía. Decía que mis fantasías nocturnas eran sueños y que yo dormía como cualquier persona. Con el transcurrir del tiempo perdí el interés por me creyeran, me daba lo mismo. Bien mirado, aumentaba el tiempo de vida; mientras los demás dormían yo podía hacer muchas cosas, de hecho, las sigo haciendo. Es como tener una vida extra. Además, a mi cuerpo no parece afectarle el no tener el descanso nocturno, es más, por las noches, aunque no duerma, me recargo de energía. Leo y escribo, imagino mucho rato e intensamente; a mis tiempos nocturnos les llamo mi zona de arrebato. Arrebatado por un mundo fantástico que los demás me niegan. Construyendo realidades imaginadas en mi zona de arrebato, amando la vida como nadie la amado. Quién quiere dormir cuando has creado un mundo soñado, cuando los amigos son amores, cuando la vida es un regalo que, por las noches, se ha multiplicado.

sábado, 27 de enero de 2024

Viviendo la ficción

Ya no separo la realidad de la ficción, son sólo dos opciones, intercambiables, asumibles ambas, transformables y transformadoras, transversales. Te soñé y ahora te vivo. Imaginé una relación y ahora la tengo. Es mi forma de vida, adelantarme a los acontecimientos. No siempre sale bien, no todo lo que se sueña se consigue, pero la continuidad ayuda bastante, la constancia refuerza la realidad del sueño. Por eso siento tus besos en la distancia, noto tus dedos deslizándose sobre mi piel y no estoy durmiendo. Tu ternura me alcanza por el aire que respiro, noto tu fragancia en mis pulmones, tu sabor en mis labios. No sé si mis sentidos me engañan o no, sólo sé lo que percibo, y es tu amor, y está conmigo. Puede que esta ficción permanente sea mi realidad latente. El sueño se impone a la vigilia, la imaginación toma forma, se revela como la verdad, la única verdad. Lo imaginado, lo soñado, dibujan mi realidad, hacen que mi vida fluya en una armonía amorosa que me lleva en volandas por el mundo, derribando fronteras, deshaciendo y pulverizando límites, accediendo a lo imposible con la mayor naturalidad. Puede que esté en otra dimensión, que esté descubriendo un mundo nuevo, no puedo decir qué es exactamente, sólo puedo alegrarme de que sea.