viernes, 28 de agosto de 2026

Estamos solos

En cualquier momento de espera entramos en las redes sociales y nos sentinmos acompañados: hablamos, vemos a supuestos amigos, a futuros amantes, tal vez, incluso, algún amor. Estamos en casa y nos llaman: mantenemos sexo digital con una persona que está a cientos o miles de kilómetros de nosotros. Nos informamos por internet de un mundo que no existe. Comentamos, intervenimos, hacemos una revolución política en calzoncillos y desde el sillón de casa. Nos sentimos bien o eso creemos. Cuando estamos en la realidad y surge algo interesante, el aparato digital interviene, compartimos, recibimos 'me gusta' y comentarios, es el soma del momento. Hacemos fotos, subimos parte de nuestras vidas o tal vez toda. Cuadros, textos, vídeos, directos, cualquier cosa que nos dé algunos segundos de protagonismo y puede que también dinero. Pero estamos solos, completamente solos. Rompe el móvil a martillazos y, antes de cinco minutos, ya te habrá asaltado el arrepentimiento y la congoja. Trabajas o eso crees. Ves a tu familia, risas, fotos y las subes a la red. ¿Cuándo empezó todo esto? El día que nos quedamos solos. El día que hicimos un viaje para conocer al amor de nuestra vida y, al vernos, se le atragantó la cercanía. ¿Por qué? Porque estamos solos. Asúmelo, no hay nadie más. Solo estás tú. Y no estás viviendo la vida sino asumiendo la muerte tan despacio que, cuando te quieras dar cuenta, ya habrás desaparecido. Y cuando eso ocurra ya no estarás solo: solo habrá nada.

No hay comentarios: