viernes, 28 de agosto de 2026

Pequeño bastardo inmaduro

Qué cosas tiene la vida. Cuando crees superados ciertos asuntos, ciertas actitudes, viene un día la vida y te dice ¡aún hay más! Y aparece otro pequeño bastardo inmaduro dispuesto a desestabilizarte. ¿Pero con qué fin? A esta gente no les hace falta ninguno. Todo empieza por querer tener el control. La ineptitud les ha llevado aun patrón que no busca otra cosa. Y el autoengaño ayuda bastante para poder soportarlo con cierta falsa dignidad. A veces se percatan de su inmadurez pero enseguida se les olvida, se victimizan unos segundos y, después, se lanzan de cabeza al patrón, zambulléndose en el bucle rutinario de siempre. No saben por qué, pero adquieren un toque de tristeza y seriedad, perfecto para el disimulo que practican, que les hace pasar desapercibidos, incluso les da un toque interesante; irreal, pero interesante. ¿Habrá mnuchos más? Yo ya me he encontrado unos cuantos y, por lo que se ve, últimamente están proliferando. Mentalidades infantiles en cuerpos de adultos, personas con miedo a confrontar y dialogar, huyen de los problemas que generan con su actitud como si así dejaran de existir. El pequeño bastardo inmaduro ataca de nuevo. Pero se tiene que andar con cuidado porque no todo el mundo responde de la misma forma. La suerte está echada. Hagan sus apuestas. ¿Cuánto tardarán en ser descubiertos? Me temo que falta muy poco.

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