lunes, 4 de marzo de 2024

La siesta

De vez en cuando celebro el ritual de la siesta. Dos bostezos, me quito las gafas con las manos y los zapatos con los pies. Aliso la cama deshecha y me tumbo boca arriba vestido. Me tapo con mi manta de colores y cierro los ojos. Mis manos frías comienzan a recibir el calor de la manta, el calor del amante, tu calor. Noto el peso de tu cuerpo sobre mí como si fuera una pluma de amor. Sé que mis labios sonríen porque así lo estoy imaginando. Apenas me muevo pero estoy volando. Tus labios buscan mi boca. No sé cuánto tiempo ha pasado. Me despierto con tu sabor en mis labios húmedos, con los mofletes colorados y calientes, con cierto sofoco placentero, embriagado de ti. Me quito la manta despacio y, a pesar de la ropa, me siento desnudo. Hace un rato que tengo los ojos abiertos pero sigo al lado tuyo.

Voy a tocarte

Estés donde estés, voy a tocarte. Te llevo en el pensamiento y en el corazón, pero no es suficiente. Sé que vas a leer o escuchar estas palabras y yo, siempre que las dirijo a ti, las lleno de amor, he decidido ponerle dedos a las palabras. Así, cuando las escuches o leas, notarás el contacto, sentirás mi tacto, cada letra, cada sílaba, será un pequeño roce y, también, un bonito goce. Forma parte de mi idiosincrasia inventarme la vida, sentirla como la crea mi fantasía. Por eso imagina cualquiera de estas palabras que lees, ponla encima de tu piel, siente las yemas de mis dedos, ponte todo el texto encima de tu sexo. Hoy voy a tocarte con los dedos de las palabras, con las caricias de la idea, con besos de mi conciencia. No va a ser un placer virtual sino fenomenal. Vamos a crear una nueva forma de relación con palabras llenas de amor, con dedos en las palabras y, si todo funciona, añadiremos labios y todo lo que haga falta. Hoy voy a tocarte mientras me lees. Notarás mi caricia de dentro a afuera y de afuera a dentro. Puedo ver como lo estás sintiendo. Todas mis palabras por tu cuerpo y tú gimiendo sumido en un climax inusual y placentero.

domingo, 3 de marzo de 2024

Dependencia

El mundo es maravilloso y las nuevas tecnologías nos ayudan a conectarnos con él. Puedo hablar con amigos que están a miles de kilómetros, tener clases de filosofía, congelar alimentos y mantenerlos más tiempo en condiciones para ser ingeridos, oír música, leer analógica y digitalmente y muchas otras cosas. Pero hemos generado un grado de dependencia absoluta a la energía, a la luz, a la corriente eléctrica. Una obra en la calle, una tormenta, cualquier percance urbano echa por tierra ese mundo maravilloso. Se va la luz. Los alimentos se descongelan, acaban pudriéndose si no los consumes, ya sabemos que no es recomendable volver a congelar lo descongelado; tus conexiones con el mundo se pierden en una milésima de segundo y, si vives solo, no puedes hablar con nadie, ni siquiera con tu reflejo en un espejo, pues no hay luz y no ves nada, ni una miaja; tu clase de filosofía se ha ido a tomar viento; sin música y sin lectura, sólo oyes a gente quejándose en la calle, algunos gritos de personas que no saben qué hacer pues el hilo que les mantenía conectados a la vida ha desaparecido. Pero en estos momentos oscuros, sin todavía percatarse de ello, se está generando nueva vida. Dentro de nueve meses tendremos la prueba de ello. La vida futura pende y depende de un hilo de luz, la muerte también. De la oscuridad sale la vida y hacia la luz nos dirijimos.

La abducción

Estaba siendo una tarde tranquila, un café, diferentes lecturas, remendar un calcetín y ocurrió lo que llevaba imaginando desde niño: la abducción. No fue un ovni, fue un libro. Todo a mi alrededor adquirió un halo de pureza, de blancura: estaba encima de la página en blanco. ¿Qué hacer? Saqué un bolígrafo y decidí optar por lo soñado. Eliminé las distancias con mi amor, reuní a todos mis amigos, volví a darle la vida a mi madre, a mi hermana y a mi perro. Todo iba sobre ruedas, era una fiesta continua. Iba llenando páginas con una alegría constante que crecía exponencialmente, página a página. Conversaciones con mi madre, paseos con mi perro, teníamos tanto de que hablar. Sin darnos cuenta las páginas se consumían, ya quedaban muy pocas y una misteriosa angustia comenzó a impregnar el ambiente. Nadie decía nada pero todos lo notábamos. La felicidad cuesta mucho encontrarla y, por lo visto, termina antes de que te quieras dar cuenta. Muy pocas páginas quedaban en blanco y si las rellenaba se terminaría esta felicidad. Todos parecían haberlo asumido, el fin tenía que llegar. Nos abrazamos, nos dimos besos, mi perro ladraba, algo presentía. Los miré a todos sonriendo y dije: podemos quedarnos aquí, para siempre. Sus miradas cuestionaban mi última frase, me di la vuelta, lancé el bolígrafo fuera del libro y nos quedamos todos a tres páginas del final.

¿Te imaginas?

Dicen que la memoria es hija de la imaginación, por eso tal vez tergiversamos los recuerdos, los moldeamos, limamos asperezas, los elaboramos en un tiempo posterior, cada vez que acuden a nosotros, dulcificamos los buenos recuerdos y exageramos los malos, sobre todo si tenemos tendencia a la victimización. Pero puede que los recuerdos estén vivos, de ahí su cambio constante, que, tal vez, no exista el tiempo, por eso el pasado retorna algo cambiado, como un viajero que vuelve al cabo de unos años. ¿Quién no ha tenido alguna vez la sensación de vivir el futuro? ¿Quién, al visitar un lugar por primera vez, no ha experimentado la sensación de haberlo conocido antes, de estar viviendo lo que ahora vive, como si tuvieras varias vidas en el recuerdo? Puede que imaginar no sea tan fantasioso o falso como parece. Tal vez el hecho de imaginar sea de las cosas más reales de la existencia. Dicen que imaginando se creó la ciencia. Puede que los sueños sean el embrión de una vida futura que se está construyendo mientras la estamos imaginando.

sábado, 2 de marzo de 2024

La catarsis

Hablar contigo se ha convertido en un auténtico ritual de purificación. Las impurezas del día que se habían ido acumulando desaparecen. Me recargo de energía, tu ternura me da la vida. La catarsis opera en todos mis sentidos. Un placer inigualable recorre mi interior, tu voz me acaricia. Las palabras pronunciadas adquieren todo su significado que se plasma a mi lado, el amor que contienen forma una nube que me envuelve, me arropa y me sostiene. El mundo entra en una perfecta armonía que me alegra todo el día. Una calma placentera que sosiega, un mundo onírico que se acerca a mi mente despierta, todo lo extraño cobra sentido, no hay explicación pero está todo entendido. Mi alma se libera. Hablar contigo me transforma, ya no soy el que era. A un palmo del suelo voy levitando transportado por el susurro de tu canto. La catarsis ha concluido, nadie sabe como ha sido, tu voz ya se ha apagado, pero yo te sigo escuchando, y, estés donde estés, estoy siempre contigo.

Mito

El entorno intenta matar los pájaros de mi cabeza. Por megafonía se escucha: por favor, depósite sus pies sobre la tierra. La rutina me agarra silenciosamente y me lleva de aquí para allá como un monigote, a empujones de realidad social inaguantables. En todos los establecimientos hay traficantes de apariencias. Los sueños se acumulan en mi cabeza. Busco una grieta para evadirme del sistema. Voy a crear mi propio mito. Me regocijo, solo un poco, un poquito. Acudo a mi cita con el amor en el pensamiento; labios y ojos sonríen, y un estremecimiento placentero me recorre por entero. Leo y escribo, me informo de las novedades de mis amigos, disfruto con sus logros y sus amoríos. Compartimos amistad, amor, arte y vida en todas y ninguna parte. Pienso en la vida, en el ser, en el amor, en la búsqueda de la felicidad, en cómo superar el dolor. Voy a recorrer el mundo en un sólo segundo, escribiré mis aventuras, cumpliré mis deseos más profundos, visitaré a mis amigos, daré salsa, sabor, esencia a todos los actos que exijan mi presencia, terminaré todos los libros que hay en mi cabeza. Voy a dejar un mundo distinto, cuidaré de la naturaleza, seguiré sus consejos, compartiré lo poco que sé y aprenderé mucho de cualquiera. Ya estoy flotando otra vez. Voy hacia ti, me dirijo a tu vera.