martes, 31 de diciembre de 2024

Familia universal

Qué estamos comprobando al observar el genocidio que está perpetrando el sionismo de Israel para construir una nueva nación, un nuevo Estado. Que las naciones son una falsedad, que la invasión es un crimen y, primordialmente, que lo único que nos hace falta comprender es que somos una familia universal. Con culturas diferentes pero parecidas, con pequeños matices cambiantes que solo debemos entender y respetar, no unificar. Que la violencia no es el método ni la respuesta a nada, al contrario, la única respuesta, el único método es el amor. Somos una familia universal y debemos entendernos mejor, abrazarnos más, besarnos mucho, confraternizar. Hemos de darnos la mano, cooperar, construir el poema de nuestra existencia conjunta, convivir en el amor, ser una comunidad íntima. El universo es nuestro hogar y hemos de conocerlo en paz. Crear rutas de cariño para llegar a destinos de verdad compartida como lo que somos, una familia universal. El paraíso está en nosotros, siempre lo hemos tenido delante, pero hicimos de él un infierno, construimos un sistema endemoniado que ha acabado controlándonos con nuestra involuntaria ayuda. Solo os pido un favor: abrid los ojos y volved al amor.

lunes, 30 de diciembre de 2024

Fin de año

Unos saldrán y pillarán la cogorza del año, comenzando el nuevo periodo borrachos, riendo, para terminar con un olor nauseabundo, despertándose en un banco del parque o en un charco de sus propios vómitos. Otros se quedarán en casa, haciendo lo de siempre. Muy pocos se decidirán por un término medio, un poco de fiesta y a dormir; Aristóteles y dos más, para que nos vamos a engañar. Muchos hacen balance de lo que ha sido el año, se hacen promesas de futuro que, como siempre, no van a cumplir o cumplirán mínimamente. Y el año nuevo será muy parecido al anterior, con risas y llantos, con cuotas de un gimnasio al que no vamos o esas clases de inglés que comenzamos todos los años religiosamente desde hace más de cuatro décadas. Despedimos y recibimos al año y, los otros trescientos y pico días que lo componen nos zambullimos en la rutina de nuestras vidas, con el mismo trayecto al trabajo, dando siempre las mismas vueltas, recorriendo los mismos sitios y, cuando nos jubilamos, queremos esforzarnos por mantener la salud que nunca cuidamos y comenzamos a andar y nos juntamos por las calles tropecientos mil jubilados dando vueltas no como tiovivos sino más bien como tíos casi muertos, que caminan hacia ninguna parte, que se paran en las obras a criticarlas, que despotrican de todo hasta que se toman dos sol y sombra y llegan cocidos a casa. Qué vergüenza, les dicen sus familiares y vecinos, nunca va a cambiar, pero no puede, son muchas vueltas andando, todos los días, y eso es lo que realmente marea, no las copichuelas que se echa al coleto. Feliz año cabrones.

domingo, 29 de diciembre de 2024

Insoportablemente sensible al mundo

Siento todo lo que ocurre. Me implico en comentarios ajenos. Me duelen las catástrofes y las guerras pero también siento satisfacción cuando me entero de una reforestación. Soy un trozo de piel de mundo. He intentado ser indiferente, no implicarme en asuntos que no me conciernen aparentemente. Aunque si he de ser sincero, creo que todo nos concierne porque todo y todos estamos conectados de alguna manera. Dejarse manipular, olvidarse del pensamiento crítico, vivir sumido en una felicidad consumista, solo son características del autoengaño imperante. Todos los consejos nos incitan a ser positivos y optimistas, pero no es una actitud realista, ni la contraria tampoco. La vida tiene sus altibajos, la mejor opción, sin duda, es saber aceptarlos todos; aceptar el dolor, pero no buscarlo; asumir la muerte, pero no ir hacia ella; analizar nuestra tristeza, de dónde viene, ¿es provocada, un autocastigo tal vez o es natural y propia del ser humano?; analizar también nuestra felicidad, su naturaleza o su artificialidad, saber que la primera es amable y beneficiosa y la segunda un engaño más que acabará perjudicándonos. Ser capaces de amarnos y de amar, darnos cuenta del oleaje del amor, de que el sentimiento puro es paz y calma, pero, para llegar hasta él, viviremos ciertas ansiedades. No sucumbir en la derrota sino aprender y resurgir, recomponer nuestra alma rota, amar con o sin placer. Siento todo lo que ocurre porque pasa por mi piel. Siento lo que pienso también, incluso los deseos que imagino, siento mi destino, y el futuro que está en camino. Y lo que siento es la vida, que es un arte que se aproxima y me envuelve y, por eso, he decidido amarte porque, aunque insoportablemente sensible al mundo, amarte es lo más maravilloso y aunque estés en cualquier parte te siento y te sentiré pues haces mi corazón palpitable.

sábado, 28 de diciembre de 2024

El cuento

Somos un cúmulo de narraciones. Lo que pensamos es una narración, nuestro pensamiento se narra. Lo que decimos es otra ya que el lenguaje nos limita el pensamiento que nos narramos interiormente. Lo que hacemos es otra narración pues muchas veces hacemos las cosas sin pensar y son completamente distintas a lo que habíamos dicho con anterioridad. Me di cuenta de todo esto en la narración de mi pensamiento y, mientras pensaba narrando, me dije a mí mismo que, tal vez, la solución, podría ser, cualquiera sabe, aunar todas las narraciones. Pensar, decir y hacer una misma narración. Aunque puede que todo sea una ilusión intenté llevar a la práctica este pensamiento narración y busqué las palabras apropiadas para poder contarlo, decirlo, con la exactitud que se habían manisfestado en mi pensamiento. El hecho de escribirlo, decírmelo a mí mismo, pensarlo, era ya un pequeño éxito, pues estaba igualando las narraciones. Por lo menos eran parecidas, como si fueran versiones, la versión pensada, la versión dicha y la escrita o hecha. Y era sólo el comienzo. Pues la narración del pensamiento es la vida que hay que vivir con hechos y palabras y, para ser bueno, no solo tengo que pensar el bien, también he de hacerlo. Por eso, el amor que pienso es el amor que digo y el que procuro poner en práctica. Esa es la búsqueda, el sentido de mi vida, hacer que las narraciones del amor en mí confluyan, se asemejen y esta narración amorosa se expanda y sea la brisa que hace vibrar los pétalos de la rosa que te voy a dar con mis labios en tu boca.

viernes, 27 de diciembre de 2024

El capitalismo es el parásito

Entra en nosostros con luces de colores, con la promesa del éxito, con el tú lo puedes todo, si quieres, claro, ¿y quién no iba a querer? Te dice cómo medrar, a quién pisar por el camino, qué sustancias ingerir, dirige tu destino y, cuando lo quieres percibir, ya es demasiado tarde. El capitalismo está en todas partes, pero, sobre todo, en nuestro interior. A todo le ha puesto un disfraz: al consumo el de la felicidad, a la religión el de la espiritualidad, a la manipulación y la mentira el de la información... Y esto es un sinvivir. Es difícil escapar de aquí porque el capitalismo no quiere disidentes. Nos quiere abotargados, sumisos, complacientes, dóciles, colaboracionistas. Y una vez que lo tenemos dentro (algunos ya desde nacimiento, pues lleva generaciones infiltrado y hasta nuestro ADN ha llegado), nos dirige, nos hace creer que las elecciones que tomamos son nuestras, que no nos hace falta pensar, que el amor duele y que son mucho mejor los placeres instantáneos. Nos dice cómo disfrutar, a dónde hay que viajar y cuándo, qué comer, cómo informarnos y cómo educar a la prole para perfeccionar a los futuros abotargados. ¡Despierta! Libérate del parásito, cultiva el pensamiento crítico, lee, ama y elimina cuanto antes al parásito.

Es más fácil con un muerto

Al principio es duro. La muerte arranca las cosas de cuajo. Sobre todo cuando muere alguien que no esperabas, alguien que no le tocaba morir. Luego las cosas se calman, los ánimos se atemperan y, como el amor es más fuerte que la muerte, puedes seguir amando al muerto aunque te haya abandonado en esta vida. Con los vivos es todo mas complicado. El amor tiene altibajos, ahora te quiero yo, luego me quieres tú, hoy te quiero más que mañana y menos que ayer, nos queremos pero no nos vemos, hay un sinfín de posibilidades. Por eso hay que tener claro en el amor que si uno quiere amar nada tiene que buscar. Ama aunque no te correspondan. Ama aunque aún no te conozcan. No esperes a la tercera dimensión para amar, ama en dos dimensiones. Ama en la distancia. Amar así es doloroso e intenso y siempre, siempre, es más fácil con un muerto. El muerto siempre corresponde pero su amor no es tan intenso. Sus caricias son más leves, sus besos más tenues y su cuerpo, transparente, sin peso; una alucinación, solo eso. Sí, es más fácil con un muerto pero ¿quién quiere la facilidad? La existencia es complicada. Encontrar el sentido a la vida es todo y nada. De repente estás alegre, luego te desanimas, pero ay el amor, el amor es esa flor que hay que regar de por vida. El amor duele, contamina, infecta, pero tiene muchas vitaminas y, a pesar de todo, una vida sin amar es como un mar sin agua o sin sal, como estar vivo y no respirar, como ser un muerto viviente que solo va a trabajar. Y en el mar de mi amor el oleaje es intenso y quiero respirar los sentimientos de todos los corazones que amo y ser un vivo que muere, pero que muere amando.

jueves, 26 de diciembre de 2024

La invasión de los recalcitrantes

Ha sido poco a poco. Muchos nos fijábamos en la manipulación de los medios como si fuera el gran problema de este milenio, del siglo tal vez, de la época en que vivimos. Pero si observamos a los propagadores de bulos nos damos cuenta de que son como las naves nodrizas de los recalcitrantes. El sistema instala en las mentes, a través de ellos, toda una serie de mentiras y opiniones sin sentido que van calando hasta transformar a una persona, aparentemente normal, en un nuevo recalcitrante. No puedes discutir con ellos porque los argumentos, cualquier tipo de argumento válido, se las trae al pairo. Siempre se las arreglan para desviar el tema de conversación hacia su territorio y, cuando te quieres dar cuenta, habíamos comenzado hablando de religión y, visto y no visto, estás discutiendo sobre paguitas. Ellos no suelen argumentar, sólo repiten lo que les proporciona su nave nodriza de confianza, su propagador de bulos habitual. Y así es como infectan al resto, a base de repiticiones, van calando una serie de ideas absurdas que no dejan pensar en lo que de verdad importa. Cuando se ven atrapados en una conversación sacan sus comodines excusa que, en caso de que hables de política, son Venezuela, paguitas y los ocupas. Estos comodines pueden ir variando aunque algunos permanecen como comodines estrella y se eternizan. Hoy ha sido harto interesante ver la discusión en el trabajo con un recalcitrante convencido y otro que a veces solo tiene algún síntoma dependiendo del tema que se trate. Hablaban de religión, de su veracidad y falsedad, hasta que al recalcitrante se le disparo un comodín político y dijo ¿y las paguitas? Todos nos quedamos sorprendidos pues no tenía nada que ver con lo que estaban hablando. Me metí la mano en el bolsillo y le di unas monedas al recalcitrante, toma, para que te entretengas en una máquina tragaperras. Todos me miraron extrañados pero el recalcitrante se guardó la calderilla.